No era amor, era el viento jugando con tu pelo,
era la noche embriagándonos de ron y de deseo.
Fue una canción que se olvidó al amanecer,
un fuego de paja que ardió sin querer.
No era amor, solo el miedo a estar solos los dos,
una mentira que se vistió de pasión.
Yo te mentí, tú me mentiste también,
y así, entre sombras, jugamos a querer.