Llorarás cuando veas que mi nombre
ya no tiembla en tus labios de sal,
cuando el eco que un día juraste
se te clave cual luna sin mar.
Llorarás al recordar la samba
que temblaba en mi pecho al bailar,
y la noche que entera me pidas
y mi sombra no quiera regresar.
Llorarás, llorarás,
sabiendo que el tiempo no espera,
que la vida se encarga de herir
a quien hiere sin culpa ni fe.