Nada cambiará mi amor por ti,
ni el viento que doble mi voz,
ni la lluvia que borre tu nombre
de la calle donde nos vimos.
Si el tiempo se quiebra en mis manos,
si el sol se olvida de salir,
mi alma seguirá cantándote
en la misma tonalidad azul.
No hay distancia, no hay adiós:
cada latido es un mapa que vuelve a ti,
cada noche una estrella inventada
para que duermas junto a mí.